Desde el otro lado del mostrador
He decidido ponerme la m‡scara (Revelando los secretos del mago - Parte
I)
Hace algunos a–os apareci— un famoso programa de televisi—n en el que un
mago enmascarado se dedicaba a revelar al grueso pœblico, los trucos que hab’a
detras de cada ilusi—n. Desde el conocido acto de partir a un hombre a la mitad
hasta como escapar de los grilletes y las cadenas bajo el agua. El mago deb’a
estar enmascarado para proteger su identidad en el circulo de magos y evitar
as’ cualquier inconveniente por romper el c—digo secreto de su comunidad. La
idea -o al menos la excusa- para el programa, era que si se revelaban los
secretos de la magia, los magos se ver’an obligados dejar de lado los trucos de
siempre a inventar nuevas escenas.
Esta idea me pareci— interesante tambiŽn en el caso de la mercadotŽcnia
y la publicidad, y he decidido retomarla en las pr—ximas columnas de ¬Desde el
otro lado del mostrador¬ para que conozcamos algunas ilusiones del mercadeo,
repasemos otras que ya hemos visto y pensemos en nuevas ideas para nuestro
negocio y nuestros clientes desde perspectivas diferentes, como un aporte m‡s,
al conocimiento de los tenderos, comerciantes y gomosos del mercadeo. Espero
as’ mismo, los aportes de los lectores para retroalimentar este tema que nos
convoca y as’ poder tener un horizonte m‡s amplio de las t‡cticas y estrategias
de hoy en d’a.
As’ entonces, he decidido ponerme la m‡scara en ¬Don Tendero¬ para
estudiar los trucos m‡s conocidos de la mercadotŽcnia de productos y servicios,
a fin de que se pueda ejercer un an‡lisis cr’tico sobre Žstos, en el que
finalmente sea el lector quien decida si los aplica o no, de acuerdo a su
visi—n de negocio y sus necesidades espec’ficas.
ComenzarŽ entonces definiendo a la mercadotŽcnia como un campo reciente del conocimiento humano que se encarga de dise–ar actividades para incrementar el flujo de bienes, servicios o ideas con el fin de satisfacer los deseos y necesidades de los clientes, la cual en su evoluci—n ha desarrollado infinidad de tŽcnicas con la ayuda de la psicolog’a, la antropolog’a y la econom’a entre otras, para ayudar al mercadeo y la publicidad. En medio de esta bœsqueda los hombres y mujeres de tŽcnicas de mercadeo se han encontrado con descubrimientos muy interesantes que se han aprovechado bien, regular y mal. El espacio para escribir se acaba, as’ que a partir de la siguiente columna me adentrarŽ con Usted en este apasionante tema.