Desde el otro lado del mostrador

SOCIEDAD DE CONSUMO SOMOS TODOS

 

Por: Carlos AndrŽs Naranjo Sierra

 

El tŽrmino "Sociedad de Consumo" comenz— a utilizarse a principios de los a–os 60«s como consecuencia de la interpretaci—n que soci—logos y antrop—logos de la Žpoca, hac’an de la evoluci—n de que entonces fue la "Sociedad Industrial" de finales del siglo XIX y principios del siglo XX. TambiŽn Peter Drucker introdujo en los a–os 80«s el tŽrmino "Sociedad del Conocimiento" para referirse a las relaciones de valor del conocimiento en la "Sociedad Postcapitalista", pero ninguno de estos tŽrminos ha tenido tanto auge como el de "Sociedad de Consumo".

 

Pero ÀQuŽ es en verdad la Sociedad de Consumo? Es dif’cil llegar a un acuerdo, ya que ha sido tantos sus usos que la expresi—n ha degenerado en los m‡s parad—gicos usos. Hasta el feminismo y el comunismo, se han valido de la expresi—n para nombrar aquello con lo que no est‡n de acuerdo y que ha puesto en peligro sus postulados e ideolog’as, cosas que, por ahora, no pretendo entrar a discutir en esta columna. Lo que pretendo hacer, es tratar de demostrar como la Sociedad de Consumo no es una tanto una imposici—n sino una forma de relaci—n contempor‡nea. Buena o mala, no se. Finalmente cada civilizaci—n inventa sus formas de vivir de acuerdo a su momento.

 

El consumo es una de las partes m‡s significativas de la relaci—n con el mundo de todos los seres vivos. Los animales consumen al igual que las plantas, para sobrevivir. Lo que diferencia este tipo de consumo del de la Sociedad de Consumo de los humanos, es su car‡cter simb—lico. Es decir, los seres humanos no consumimos s—lo para sobrevivir pues no vivimos s—lo de suplir nuestras necesidades, al menos f’sicas. Los seres humanos consumimos significados. La religi—n, la pol’tica, la ciencia, los valores, son formas simb—licas de consumo. Creemos en una cosa y tratamos de hacerla parte de nosotros como el canibal que se com’a a su adversario para obtener sus virtudes.

 

El comercio entre las personas hace que los significados que llevan los productos, muchas veces sean m‡s importantes que los productos mismos. As’ por ejemplo, para algunas personas es m‡s importante que un pa–al sea biodegradable o amigo del medio ambiente, que el pa–al mismo, como para otros, ser‡ importante que su ropa o comida no provenga del sacrificio de ningœn animal. Igual sucede con el dise–o o tambiŽn con la moda. La Sociedad de hoy y su consumo se desarrolla basada en nuevos principios y postulados, propios de nuestra relaci—n con un mundo diferente al de nuestros antepasados, lo que har‡ que se modifiquen las formas de lo que consumimos, m‡s no lo que consumimos. Finalmente consumidores somos todos y necesitamos que otros consuman nuestros bienes o servicios para poder vivir.

 

El problema no est‡ en el consumo, el problema muchas veces est‡ en que algunos creeen que el consumo es la œnica forma de relacionarnos con los dem‡s, haciendo de su vida un ciclo de compra y venta en la que no hay espacio para la reflexi—n sobre los propios gustos, creyendo que se vale por lo que se tiene y no por lo que eso que se tiene, ayuda a la satisfacci—n de las propias metas. Cayendo de esta forma en un abismo de consumismo en el que se compra y/o vende de forma desbordada, incluso m‡s all‡ de los propios deseos, haciendo insostenible este ritmo que termina por acabar desde la propia estima, hasta el sustento mismo de las cosas materiales: El planeta Tierra.