Agosto, mes del tendero.

ÀQuŽ significa ser tendero?

 

Por: Carlos AndrŽs Naranjo Sierra

 

 

Recuerdo con especial afecto la tienda del barrio donde crec’ cuando era ni–o. La atend’a un amable hombre llamado Braulio Vargas y su familia. Desde bolis hasta cuadernos se pod’a encontrar en aquella peque–a ventana, que para mi era la gran ventana al mundo de los m‡s maravillosos dulces, refrescos y helados.

 

Productos bien exhibidos

Con unas cuantas monedas recorria feliz el camino desde mi casa hasta la tienda de ÒDon VargasÓ pensando en todo lo que podr’a comprar. No importaba que tan peque–o fuera yo, siempre pod’a ver f‡cilmente los dulces, los chicles, o los nuevos cuadernos promocionados en el vidrio de la ventana con un afiche, e incluso a veces descubr’a cosas que no sab’a que exist’an hasta que las ve’a exhibidas en la repisa de la tienda, como el nuevo bomb—n o la paleta con relleno de fruta.

 

M‡s importaante la persona, que la plata

Mantengo en mi memoria a ÒDon VargasÓ como un hombre escepcional que trataba con afecto a todos sus clientes sin importar cuantas monedas tuvieramos para gastar o que cual fuera nuestra edad. Yo en ese entonces no ten’a m‡s de ocho a–os y nunca me sent’ menospreciado o desatendido como suele suceder con la mayor’a de los ni–os, ya que comunmente los vendedores piensan que quien no tiene la plata, no decide y eso ya no es cierto.

 

Propiciar el disfrute

Ir a la tienda era un momento de placer y disfrute. Era como salir a recreo sin necesidad de estar en el colegio. ÒDon VargasÓ dejaba que uno mirara tranquilo y no se enojaba si despues de hacerle reblujar la tienda entera, uno decidia no llevarse nada. Al fin y al cabo sab’a que eran m‡s importantes los clientes que las ventas, pues son los clientes los que posibilitan las ventas y no las ventas las que posibilitan los clientes.

 

Ser tendero es m‡s que colocar productos para la venta en un espacio. Ser tendero es facilitarle la vida al barrio y la comunidad con productos variados y de calidad. Es hacer de la compra un momento agradable, en el que entregar el dinero es una retribuci—n gustosa y no un sacrificio.

 

Felicitaciones a todos los Tendero y Tenderas, que como Don Braulio, d’a a d’a desde su tienda, se ganan la vida haciendo m‡s c—moda nuestra vida.