Desde el otro lado del
mostrador
LAS PROPINAS
Por: Carlos AndrŽs
Naranjo Sierra
Este es uno de esos temas
dif’ciles de tratar por su sensibilidad y delicadeza, en especial para los
destinatarios de estos valores adicionales al precio habitual. Las propinas
suponen su raz—n de ser en el reconocimiento que hace el cliente por la
prestaci—n de un buen servicio por parte del empleado de un negocio. Son
comunes en restaurantes, bares, domicilios, carnicer’as, estaciones de gasolina
y muchos otros negocios donde el dependiente atiende espec’ficamente a un
consumidor.
Sin embargo, y aqu’ viene
el asunto delicado, muchas veces la propina se asume como una condici—n para
prestar una buena atenci—n al cliente y entonces lo que deber’a ser un aspecto
natural del negocio, se empieza a convertir en un aspecto condicionado,
haciendo que el servicio disminuya en aquellos que por derecho, la Corte
Constitucional as’ lo determin—, no desean o no pueden, adicionar algœn valor
al cargo de la cuenta.
Se dir‡ entonces que como
la propina se da al final del servicio, el empleado no sabe si le van a dar o
no propina y en consecuencia no estar‡ condicionado por Žsta, y eso puede ser
cierto en parte, pero no explicar’a por quŽ hay algunos clientes por los
que los empleados se pelean para
atenderlos y otros a los que prestan poca atenci—n sistem‡ticamente.
Adicionalmente habr’a que evaluar en que casos la propina se entrega con la
intenci—n de que el empleado entregue la mercanc’a en condiciones diferentes
(por ejemplo m‡s cantidad) a las ofrecidas por la empresa, haciendo de Žsta
algo m‡s parecido a un soborno que a un reconocimiento.
Igualmente, me parece
poco elegante en aquellos negocios donde se cobra la propina
"sugerida" por derecha. Si se supone que es un reconocimiento
voluntario, ni siquiera deber’a aparecer en la cuenta. Personalmente valoro
mucho la delicadeza de aquellos negocios donde voy y me permiten decidir sin
¬sugerencias¬ si debo o no, y cuanto, dejar de propina. Casi siempre dejo un
poco m‡s del 10% habitual en esas ocasiones.
Las propinas son un estimulo al trabajo dedicado y amable, pero su uso y abuso est‡n llevando a que este trabajo dedicado y amable se vuelva un privilegio, cuando deber’a ser una caracter’stica comœn y silvestre de cualquier negocio, y cuando un negocio se llena de condiciones para servir, termina tambiŽn de llenarse de dificultades para subsistir.