Desde el otro lado del mostrador

P—ngase en los zapatos del cliente.

 

Hay tenderos que llevan a–os trabajando tras de su mostrador y pocas veces se han preguntado quŽ es lo que esta en la mente y el coraz—n de sus clientes. ŔPor quŽ compran unas cosas y otras no? ŔQuŽ les gusta? ŔQuŽ esperan encontrar en la tienda? ŔC—mo servirles mejor?

 

Tratar de ver las cosas desde el punto de vista del cliente, ayuda a prestar un mejor servicio y generalmente a vender m‡s, pues se descubren nuevas formas de satisfacer los deseos y necesidades de sus consumidores.

 

F‡cil y simple

La psicolog’a del consumidor nos muestra que entre m‡s f‡ciles y sencillas las cosas para el cliente, m‡s probabilidades hay de establecer una relaci—n comercial con Žl. Recientemente la empresa de fotocopiadoras Xerox, descubri— despuŽs de un completo estudio en el que participaron Antrop—logos, Psic—logos, Publicistas e Ingenieros, que el exceso de botones y funciones en sus m‡quinas copiadoras, hac’a que la gente no entendiera f‡cilmente su funcionamiento y por consiguiente dejara de comprarlas. A partir de ah’ se dise–aron unas nuevas copiadoras con un m‡ximo de tres botones para todas sus funciones, lo que ha redundado en beneficio de sus usuarios y por consiguiente de sus ventas.

 

Piense como cliente

Al igual que los productos, los servicios como las tiendas, pueden simplificarse en beneficio del cliente. Es f‡cil encontrar tiendas en las que las mercanc’as no est‡n organizadas por categorias. Se encuentra la panela al lado de las pilas y los lapiceros, lo que dificulta la identificaci—n visual de la mercanc’a por parte de quiŽn desea comprar. TambiŽn est‡n llenas las vidrieras y las paredes de afiches viejos y ofertas excesivas que saturan la tienda y hacen que al final no se lea nada con tanto letrero. Las tiendas terminan voliŽndose un mostrador detr‡s de un cśmulo de avisos.

 

Trate en estos d’as de hacer el ejercicio de pensar un poquito como cliente. Busque formas para colocar la publicidad sin saturar el local, alternativas para pagar la mercanc’a a partir de las nuevas tecnolog’as, criterios de atenci—n que agilicen la compra y no hagan al cliente esperar demasiado, en especial al que compra m‡s.

 

Los negocios existen no porque vendan, sino porque hay clientes que compran. Ponerse en los zapatos del cliente significa asumir una actitud de facilitador de la satisfacci—n del cliente que permita que todos ganemos.