Desde el otro lado del
mostrador
LA PIRçMIDE DE LA MARCA
Por: Carlos AndrŽs
Naranjo Sierra
"Cualquier idiota
puede hacer una oferta, pero hace falta ingenio y perseverancia para crear una
marca", dec’a David Ogilvy, uno de los grandes precursores de la
publicidad moderna y ten’a raz—n. Si por el nœmero de ofertas que se hacen se
pudiera medir el Žxito de una empresa, no cabe duda de que la mayor’a de
empresas ser’an exitosas, pero la realidad es otra. S—lo unas pocas empresas
son exitosas y este Žxito se debe m‡s al trabajo de comunicaci—n estratŽgica
con sus clientes que a las ofertas en s’ mismas.
Recientemente he venido
trabajando en el desarrollo de una teor’a que explique el Žxito de una marca en
relaci—n con el funcionamiento mental del ser humano. Es decir, que permita
establecer los pasos que debe seguir una empresa para crear una marca, teniendo
como premisa fundamental que el espacio que Žsta debe ganar est‡ en la mente
del cliente y no en la realidad.
A partir de mi trabajo
publicitario, especialmente con peque–as y medianas empresas, y del estudio de
la psicolog’a que he adelantado en los œltimos a–os, he logrado identificar
tres instancias por las cuales debe pasar una nombre para convertirse en un
concepto mental, es decir, en marca, como quien escala una pir‡mide de la base
a la cima. Estas instancias no son necesariamente sucesivas y en algunas
ocasiones es posible encontrar marcas que se hallan en medio de dos estados,
pero nunca marcas que no estŽn en alguno de los tres estados, pues por
definici—n, una marca debe ser, como m’nimo, identificada por sus posibles
consumidores para poder llamarse como tal.
Los tres niveles de la
pir‡mide son:
Nivel Uno: Ser conocido
Esta instancia se basa
œnicamente en que el cliente sepa de la existencia de la marca, aœn no logra
reconocer su diferencia pero la identifica. Tal vez Žsto explique porque
algunas campa–as publicitarias funcionan por el mero hecho de salir al aire, a
pesar de no tener un concepto claro, pues el cliente se familiariza con el
nombre y disminuye el riesgo percibido.
Nivel Dos: Ser
diferenciado
En este paso la marca ha
encontrado un atributo que le permita salirse del mont—n, que le saque del mar
indiferenciado de marcas y rompa el ritmo constante de la monoton’a. El
consumidor ya logra establecerla claramente en la mente pues conoce sus
beneficios particulares.
Nivel Tres: Ser œnico
Este estado, aunque es
privilegio de unos pocos, es el estado ideal de la marca. Consiste en que sus
caracter’sticas son tan particulares que logra crear un v’nculo œnico con el
consumidor. ƒste le atribuye beneficios y caracter’sticas tan particulares que
no encuentra con quiŽn compararle. Un buen ejemplo de esto es el VW escarabajo.
Su dise–o, su concepto y sus caracter’sticas son tan particulares que ningœn
otro auto se le parece. Es œnico y con una buena estrategia de marca se hace
incomparable e inimitable.
Tanto para las grandes empresas como para las PyMEs, labrarse un nombre, una marca, es un asunto fundamental para la supervivencia del negocio en el largo plazo. En un mundo cambiante, donde el acceso a la tecnolog’a y la informaci—n es cada vez mayor, la construcci—n de una marca no puede basarse en el producto o el servicio como tal, sino en el significado que Žsta adquiera para los clientes. No ser consciente de eso es arriesgarse a quedar condenado a los infortunios del anonimato.