Por quŽ no opino en los foros

 

Por: Carlos AndrŽs Naranjo Sierra

 

 

Cada vez que leo los comentarios que aparecen en los foros sobre algœn tema de actualidad o interŽs, me queda la sensaci—n de que las opiniones all’ expresadas son en su mayor’a, desquites personales con el autor o con los protagonistas de Žste, que llevan poco a poco a que las posiciones se radicalicen conforme aumenta el nœmero de usuarios que opinan de todo, menos del tema original.

 

La democratizaci—n de la informaci—n que permite la Internet, ha llevado a que la mayor’a de medios de comunicaci—n con presencia en la red, hayan abierto sus p‡ginas a foros de discusi—n donde los lectores pueden expresar libremente sus comentarios, supuestamente sobre el art’culo en cuesti—n, a la vez que se califica o descalifica la calidad y el contenido del mismo.

 

ÀQuŽ podr’an tener de malo estos espacios? En principio nada. De hecho creo que deber’a haber cada vez m‡s espacios donde la libertad de expresi—n sea la regla y no la excepci—n. Sin embargo creo que en el caso de los foros el problema no es de libertad de expresi—n sino de respeto al trabajo, la opini—n y la argumentaci—n.

 

De hecho los blogs, tambiŽn conocidos como weblogs, se han popularizado por ser una maravillosa forma de poder expresar libremente una idea y hacer part’cipe de Žsta a otros navegantes que pueden opinar sobre la misma y darles respuesta a sus comentarios, de forma que es posible establecer un di‡logo entre el autor que controla el blog, y sus lectores. Esto no sucede en los foros.

 

En los foros hay una discusi—n entre unos pocos miembros, seguidos de unos peque–os mon—logos de otros participantes. Los oyentes que llaman a pedir canciones a una emisora casi siempre son los mismos pidiendo las mismas, asi como los miembros de los foros que discuten tambiŽn son los mismos con los mismos cuentos, no parece importarles el tema del articulo sino defender una visi—n cerrada del mundo.

 

Por otro lado, el tiempo, investigaci—n y talento que el autor dedica a su art’culo, busca generar interŽs en los lectores para captar su atenci—n y as’ poder exponer con cuidado sus puntos de vista, seduciendo primero para luego tratar de convencer. Esta habilidad del escritor, es aprovechada por el usuario del foro, tal vez sin proponŽrselo, para generar lectores para s’ mismo como la rŽmora que viaja con el tibur—n.

 

Adem‡s el texto oficial tiene una estructura que le permite desarrollar juiciosamente la noticia o el art’culo, exponiendo los hechos, argumentos y posibles refutaciones en un espacio m‡s amplio que el que permite habitualmente un foro, con lo cual se hace un poco m‡s f‡cil entender los planteamientos del escritor. Aunque en el caso de los foros, sospecho que de poco servir’a una mayor extensi—n para las opiniones ya que el uso que se le da al actual es bastante precario.

 

Creo que ser’a mejor si hubiera un espacio dedicado exclusivamente a las opiniones de los lectores, parecido a como sucede en los blogs, para que los internautas pudieran sustentar mejor sus acuerdos o desacuerdos y hasta escribir sus propios art’culos para ser publicados tanto en la versi—n online como en la impresa del medio de comunicaci—n. No un espacio para volcar sus frustraciones y miserias personales sobre el protagonista, el autor del texto o los dem‡s usuarios del foro, como ahora sucede. Por eso, mientras llegan nuevos tiempos, no opino en los foros.