Desde el otro lado del mostrador
Por:
Carlos AndrŽs Naranjo Sierra
Naranjo Publicidad - Ideas frescas para pymes
El servicio ha muerto (Ŕo no?)
Hablar de servicio al cliente ha sido una de
las śltimas modas del marketing moderno. Fruto de Žsto es la tan conocida
frase: "El cliente siempre tiene la raz—n". Pero basta con detenernos
a pensar un poco en esta sentencia para r‡pidamente darnos cuenta de que es fatal
tomarla al pie de la letra. Con s—lo con imaginar a un mŽdico haciendo caso de
todo lo que le pide el paciente pueden verse las funestas consecuencias de
creer ciegamente en esta moda. Personalmente creo que la idea de la frase del
cliente no es creer que el cliente siempre tiene la raz—n, sino en no discutir
con Žl como quien hace de cuenta que en realidad tiene la raz—n.
Creo entonces, es conveniente mirar m‡s
detalladamente si el servicio al cliente es o no, la panacea que catapulta al Žxito
a todas las empresas. No estoy queriendo decir con Žsto que no sea importante
servir al cliente, claro que lo es. La pregunta que me hago es si Žste por s’
solo sirve para hacer exitoso a un negocio, o es necesario algo m‡s que lo
diferencie de sus competidores.
DespuŽs de la quiebra de la querida aerol’nea
Aces, me parece que no hay mucho que discutir. El servicio ha muerto. Al menos
como diferenciador. Si una empresa no tiene un producto clave que la haga
rentable y mantenga sanas sus finanzas, esta compa–’a se encuentra amenazada de
muerte. Y, como deciamos anteriormente, no porque el servicio no sea necesario
sino precisamente por lo contrario, es decir, porque el servicio es tan
necesario que no es una diferencia realmente competitiva pues todos los
negocios, por definici—n, lo deben tener. Dicho de otra forma, ninguna empresa
quebrar‡ s—lo por tener un buen servicio pero tampoco saldr‡ adelante s—lo por
tener un buen servicio.
Miles de libros se han escrito para vender
conferencias y honerosos contratos con asesores que predican a los cuatro
vientos las bondades del servicio cliente, con la promesa de que cualquier
empresa saldr‡ adelante si sigue sus m‡gicas recomendaciones. El ultimo que vi
de Žstos dec’a que es muy importane hablar claro sobre el servicio, pero la
verdad es que poco claro le queda a uno lo que el autor plantea. Me imagino que
ser‡ para explicarlo luego de llamarle y pagarle porque lo haga. En eso est‡ el
truco.
La realidad esta ah’ para mostrarnos que por
m‡s interesantes e inspiradoras que sean las palabras de estas teorias sobre el
poder del servicio, los hechos son otros. Si una empresa no es rentable, por
m‡s buen servico que tenga, no puede competir en un econom’a de libre mercado.
Y esto es as’ por m‡s injusta que nos parezca la cruda realidad de algunas de
nuestras empresas, y mucho m‡s, al compararlas con la mayor’a de empresas
estatales que, por tratarse de monopolios, sobreviven a pesar de su pŽsimo
servicio.
Hablar de servicio al cliente siemrpe ser‡ un
tema vendedor, suena bonito y es dif’cl decir algo en contra de Žste sin ser
tachado de desalmado. Es por eso que el servicio al cliente se ha convertido en
una moda de conferencistas y asesores que en su demagogia saben que no
encontrar‡n facilmente opositores, apesar de lo inconsistentes que puedan ser
sus teorias y que no estŽn verdaderamente preocupados por el futuro de los
empleados y las compa–’as que asesoran, pues una cosa es hablar y otra muy
distinta ponerlo a funcionar y demostrar con hechos su efectividad.