Desde el otro lado del
mostrador
Educaci—n y Corrupci—n
Por: Carlos AndrŽs
Naranjo Sierra
ŔQuŽ tiene que ver el
asunto de la educaci—n con un peri—dico para los tenderos? y ŔQuŽ relaci—n hay
entre la educaci—n y la corrupci—n? Realmente puede ser que ninguna o muy poca,
al menos en la primera pregunta. Sin embargo, considero que puede haberla, en
la medida en que las columnas que escribo para este medio tienen una funci—n
pedag—gica y buscan acercar al pśblico en general a conceptos tanto acadŽmicos
como pr‡cticos. Claro que tambiŽn puede ser que simplemente quer’a escribir
sobre un asunto que me preocupa y esa es una de las ventajas de trabajar ad
honorem.
Y es que hace tiempo
vengo preocupado con un asunto que se repite en todas las facultades que
ofrecen programas de publicidad o similares en la ciudad: La mediocridad.
Alguno podr’a decir que es cuesti—n de los alumnos que no se ponen las pilas,
pero no es s—lo eso. Es tambiŽn cuesti—n de las directivas que se hacen los de
la vista gorda con la formaci—n que se les da a sus alumnos, participando de
este modo de un ciclo corrupto, a mi modo de ver, en el que los alumnos hacen
de cuenta que pagan por una
supuesta educaci—n de calidad y las directivas hacen de cuenta que cobran por
esta supuesta educaci—n de calidad, cuando en verdad ambos saben que no es as’.
Llamo corrupto a este
ciclo, porque la corrupci—n es una forma de robo por medio de la cual se va
perdiendo en el camino la finalidad inicial que ten’an los recursos. Claro
est‡, algunos pueden considerar que la finalidad de la educaci—n es obtener y
otorgar un t’tulo y en parte estoy de acuerdo con eso, pues el t’tulo es el
garante de la formaci—n que se recibi—, pero eso no resuelve el problema pues
el t’tulo mismo no lo logra pues hoy no est‡ garantizando a la comunidad que
ese alumno asisti— y respondi— juiciosamente a las clases que se le
impartieron, haciŽndole digno de confianza en su campo.
Aunque tenga como materia prima la creatividad, la publicidad es una profesi—n muy seria, en la que los clientes ponen millones de pesos en juego, para tratar de sacar sus negocios adelante. De Žsta depende que miles de personas conserven sus puestos de trabajo y se generen otros m‡s. No sŽ en que otras profesiones sucede este mismo fen—meno o si es en todas, espero que no, y tambiŽn espero que estas facultades de las que hablo, prontamente comiencen a proveer a sus educandos de las herramientas necesarias para sacar a flote todo su talento y que los mismos estudiantes reconozcan la importancia de hacer respetar su elecci—n profesional.