Desde el
otro lado del mostrador
ÁQue
dif’cil es ayudar!
Por:
Carlos AndrŽs Naranjo Sierra
Desde
hace poco m‡s de siete a–os que trabajo como asesor de publicidad en peque–as y
medianas empresas y tres o cuatro como conferencista y docente universitario.
En este breve lapso he aprendido alguna cosas interesantes que se muchos
conocen y otros no.
Esos que
no, casi siempre son peque–os comerciantes que no tienen acceso, aunque dicho
sea de paso algunos tampoco tienen interŽs, en este conocimiento pr‡ctico que
les facilita la comercializaci—n de sus productos y servicios. La publicidad es
m‡s importante de lo que algunos creen, pero s—lo unos pocos se atreven a
usarla pues la consideran inaccesible o como un gasto inoficioso.
Tratando
de demostrar que los peque–os si pueden y que hay cosas que se pueden hacer, he
llamado a cuanta agremiaci—n, incubadora, programa oficial y promotor de micro
y famiempresas que hay. Algo sospechoso ven en que alguien quiera ayudar pues
reciben la llamada, toman nota (supongo), me preguntan cu‡l es mi interŽs y
luego se olvidan del asunto. Tal vez la ayuda sea un monopolio al que hay que
cuidar celosamente, no vaya a ser que se pierda ese privilegio.
As’ entonces, he dicidido primero hacer pœblico mi malestar con este asunto que se que no s—lo sucede con la ayuda a las empresas sino tambiŽn a las personas, y segundo ofrecerme abiertamente para aquellos que quieran organizar alguna jornada de capacitaci—n para los comerciantes, venteros ambulantes o peque–os empresarios. Mientras tanto seguirŽ escribiendo en Dontendero algunas de esas cosas que he aprendido, esperando que alguien las tome cuando quiera y se sirva de ellas.