Las tiendas de barrio y los hipermercados

David contra Goliat

 

En un entorno altamente competitivo como en el que vivimos, nuestros tradicionales tenderos se ven enfrentados todos los d’as a la competencia de grandes cadenas de almacenes que amenazan su futuro. Sin embargo mientras exista la creatividad y el compromiso las cosas no est‡n perdidas. Si bien es cierto que las hipermercados poseen mayores recursos, lo cual es importante a la hora de competir no es determinante. Las distancias parecen acrecentarse cada d’a pues los grandes tienden a volverse cada vez m‡s grandes y los peque–os a volverse m‡s peque–os. Las alianzas, las negociaciones de volœmenes, las ‡reas de exhibici—n y el acceso a la publicidad hacen que las empresas grandes posean claras fortalezas sobre los tenderos. Pero cada fortaleza, encierra una debilidad.

 

As’ el que es fuerte se vuelve menos flexible y el que es grande se vuelve m‡s lento. Pierde la agilidad para reaccionar r‡pidamente ante las nuevas circunstancias. Cuando los dinosaurios dominaban el planeta por su gran tama–o y fortaleza fueron los primeros en extinguirse por su incapacidad de reaccionar r‡pidamente ante las nuevas circunstancias de la vida en la tierra.

 

De esta misma manera los tenderos de barrio pueden capitalizar sus propias fortalezas y aprovechar las debilidades, que no son muchas pero que son, de los grandes hipermercados. Es decir, si se es peque–o se puede ser m‡s personalizado y conocer de cerca las necesidades de las personas que le compran, tambiŽn se pueden considerar la posibilidad de crear agremiaciones o asociaciones de tenderos que puedan negociar volœmenes y obtener mejores precios o beneficios para sus locales.

 

Un tendero por ejemplo, puede f‡cilmente saludar por el nombre a la mayor’a de sus clientes, saber cuales son sus intereses y gustos y elaborar una peque–a base de datos donde pueda informarle telef—nica o personalmente sobre las nuevas ofertas que hay en la tienda y que pueden serle de utilidad. Adem‡s la proximidad o cercan’a de la mayor’a de las tiendas de barrio ofrece comodidad para sus consumidores, los que sumado a un servicio amable, un buen surtido y el que haya vueltas para los billetes grandes puede ser un buen comienzo para el fortalecimiento de la tienda o el negocio de peque–o.

 

Lo que sucede muchas veces, por no decir casi siempre, es que nos olvidamos de estos peque–os pero importantes detalles de servicio al cliente y es entonces cuando somos nosotros mismos como tenderos, sin necesidad de la competencia de los hipermercados, los que nos encargamos de acabar con nuestro negocio.