Desde el otro lado del mostrador

EL ABANICO MENTAL

 

Por: Carlos AndrŽs Naranjo Sierra

 

A la hora de tomar cualquier decisi—n en nuestras vidas, sucede algo maravilloso en nuestra mente, esta toma los datos de los que dispone y los procesa de acuerdo a nuestros gustos, expectativas, intereses, miedos, deseos, etc. Las decisiones que tomamos a la hora de comprar no son la excepci—n.

 

Cuando vamos a comprar un bien tangible (producto) o un bien intangible (servicio), la mente comienza a buscar la informaci—n que tiene almacenada como quien abre un abanico. Las nombres de las empresas almacenadas comienzan entonces a desplegarse y a mostrarle los pro y los contra de cada una de las alternativas.

 

Generalmente el mayor pro a la hora de comprar es "ser conocido" y el mayor contra es "ser desconocido". Por ese motivo la gente tiende a elegir aquellas marcas que conoce pues disminuyen el riesgo percibido, es decir, la percepci—n de que van a cometer un error, desperdiciar su dinero, arriesgar su salud o sentirse culpables, a la hora de consumir determinado producto o servicio. Ya lo dice el viejo y conocido refr‡n: "Es mejor malo conocido, que bueno por conocer".

 

El refr‡n es claro, gustenos o no, pues as’ funciona nuestra mente. Tal vez, es un asunto de simple supervivencia. En la naturaleza, los animales deben tomar decisiones r‡pida y correctamente pues no hacerlo as’, implica el riesgo de ser devorado por otro animal m‡s astuto. Nuestro cerebro debi— desarrollar, con el paso del tiempo, la capacidad para analizar las situaciones, tomando s—lo ciertos datos relevantes y de esta forma poder determinar como actuar en determinadas situaciones.

 

Una de esas capacidades tiene que ver con la familiaridad,  ya que si a Usted le ha ido bien con determinada elecci—n que tom— en el pasado, tender‡ a proceder de la misma forma la pr—xima vez que se enfrente a la misma situaci—n. No tendr’a sentido en tŽrminos de consumo de tiempo y energ’a el estar desconfiando permanentemente de todo lo que conocemos.

 

Las marcas ofrecen al cliente la posibilidad de acertar r‡pidamente en su elecci—n de compra ante la familiaridad que Žstas le brindan. De ah’ la importancia que tiene la publicidad en nuestros tiempos. Muchas alternativas, muy parecidas y con cada vez menos tiempo para que el consumidor para tomar su decisi—n. Una vez un cliente me dec’a: "Estoy seguro de que mi producto ser’a comprado por todo el mundo, si tan s—lo cada persona me diera 15 minutos para explicarles sus bondades"... ah’ esta el problema se–or cliente. Pocas personas le brindar‡n esos quince minutos. en la mayor’a de los casos s—lo contamos con unos cuantos segundos de vez en cuando, que deben ser aprovechados al m‡ximo.

 

As’ que la pr—xima vez que sus clientes abran el abanico mental en busca de sus marcas conocidas, a fin de elegir en cual de ellas invertir su dinero, procure est‡r ah’. Es la oportunidad de ser tenido en cuenta y de que en algœn momento se logre una venta exitosa. De lo contrario, su camino ser‡ largo y su futuro ser‡, cuando menos, muy incierto.